Nunca había mirado por aquella ventana, llevaba años allí, muchísimo antes de que yo llegase y jamás había mirado por ella. Quizás porque no tenia esa curiosidad, quizás porque siempre tuve cosas delante de ella, no lo se. Pero la verdad que desde esa ventana la vida se veia mucho mejor allí fuera, no es que algo fuera distinto, no es que mi jardin con sus flores a medio nacer, mis perros saltando de un lado a otro y aquella vieja escalera colgada de la pared desde navidades fueran ahora magicas, no, para nada, pero todo tenía otro color.
Ahora solo me faltaba abrir la puerta, volver a bailar entre aquellos trozos de cesped cuidados por temporadas en las que creí que la jardinería era mi hobbie (que gran decepción), tenía que volver a sentir aquella música que te convence de que puede ser un día mejor, que puedes llegar más allá si lo deseas, solo bastaba con abrir aquella puerta...
- Es difícil si solo lo piensas desde este sofa. Deberías levantarte para poder hacerlo, pero, parece que no te atreves, ¿cierto?
Cuantas veces había escuchado aquellas palabras y al mirar no había nadie, si no yo misma, yo y mis palabras rebotando en todas partes y impidiendome avanzar, volver de nuevo a sentir.
Pero hoy no.
El pomo de la puerta esta helado, pero me da igual, voy a tirar de el tan fuerte que jamás volvera a cerrarse.
Jamás.
Hoy ya no.