1 de desembre del 2010

Not there.

Golpeaba la puerta sin parar, gritaba y gritaba esperando respuesta.
Luego, silencio. Calma que rompía mi alma a cada intento, tranquilidad que me helaba la sangre en las venas. Dime algo, por favor dime algo.

Desde mi lado de la puerta inventaba historias en mi cabeza como que habías ido al baño y por eso no contestabas, o mira, quizás habías tenido que ir a comprar un momento y seguro que ibas a sorprenderme por la espalda cargado de bolsas con esa sonrisa característica tuya.

Pero no estabas, no sabía donde buscarte y mis recuerdos se habían ido apagando lentamente como la hoguera de una noche que poco a poco va acabando en ceniza. Los labios me temblaban al nombrarte, mis piernas flaqueaban al correr hacia ti. ¿Donde estás?









Momentos en la vida en los que saldrías corriendo bajo la lluvia solo por encontrar, eso.

3 de novembre del 2010

De rosas y espinas.


Se dedicaba cada tarde a coger una rosa de aquella pared. Y cada tarde se llenaba sus manos de sangre con cada una de las espinas de aquellas flores que simbolizaban el amor y el dolor.

- Tú, que tienes el control de todo esto, que has seguido cada movimiento desde la oscuridad, aún creyendo que no sabía que estabas ahí. Tú, maldito espía de mis latidos, te has reído de cada paso dado en este camino y has cantado al sol canciones de esperanza cuando sabíamos que ya no quedaban pasos que dar.

Aquellas palabras brotaban de sus labios día tras día frente aquel rosal que cubría la negra puerta forjada de hierro tan denso y pesado como su desesperación.
Un día de invierno, al llegar junto a la puerta, las hojas de las rosas empezaron a caer al suelo, levantando la vista se dió cuenta de que la puerta había cedido.
Podría entrar.
Podría conseguir lo que tanto había anhelado.





¿Lo quieres de verdad?

25 d’agost del 2010

Love the way you lie.

Había roto todo lo que tenía en la habitación y me sentí orgullosa de ello. Había tirado al suelo las fotografías y bailado encima de los cristales y ahora el suelo era una mezcla de recuerdos manchados de dolor y sangre. Y tu estabas entre ellos.
En el comedor la televisión sonaba estridente con un canal al azar decidido por mi borrachera al caer sobre el mando a distancia. Me fui de camino al lavabo a la ducha y me metí bajo ella con toda la ropa puesta, el agua que se iba hacia el desagüe arrastraba los restos de mis heridas y yo los miraba como quien ve sirenas bailando bajo la luna llena.
Me puse unas zapatillas sin calcetines, apagué el televisor y salí a la calle. Empecé a correr, primero sin rumbo, después hacia donde me llevasen mis pies y finalmente hacia lo que recordaba de ti.

Sin darme cuenta me encontré delante de tu casa, las luces estaban apagadas pero yo sabía que estabas allí. Así que comencé a tirar piedras contra las ventanas, rompiéndolas, entonces la casa se despertó y tu saliste al balcón.

- ¿Es esto lo que la vida quiere de nosotros? ¿Una historia escrita a trompicones donde nada más que somos marionetas de lo que llamamos destino? Algo que no podemos escoger y que nos hiere y nos cura a su antojo. Algo que tu dices no poder manejar pero que sin embargo te deja decidir cuando huyes de las sabanas de mi cama y atraviesas la puerta de mi habitación. Cosas que tienden a fluir más rápido que tu, pero nadie es más rápido a la hora de excusarse en el momento que crees que estas sintiendo demasiado por mi. Quiero verte llorar, quiero verte sufrir, quiero verte morir de amor por mi. Quiero saber que no estoy sola en esto y quiero que tengas el valor suficiente, maldita sea, que no seas un jodido cobarde cuando se trata de vivir.


Había roto todo lo que tenía en la habitación y me sentí orgullosa de ello. Había tirado al suelo las fotografías y bailado encima de los cristales y ahora el suelo era una mezcla de recuerdos manchados de dolor y sangre. Y tu...

17 d’agost del 2010

Otra nave a la que subir...

Siento la ausencia ultimamente, es lo que tienen los trabajos de verano. Sin embargo, os invito a un nuevo proyecto:  http://dejamepensar13.blogspot.com/


Un beso a todos!

4 d’agost del 2010

Nuestro amor será leyenda.

Día tras día nos suceden millones de situaciones.
Algunas más importantes, otras menos, algunas más impactantes, otras que parecen pasar desapercibidas.
Pero dentro de todo eso, se esconden esos momentos que nos acompañaran para siempre.

Puede que una pequeña sonrisa, una mirada o algo tan simple como un suspiro.

Eternos dentro de nosotros.
Para siempre.


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Nadie llamó a mi puerta, ni al telefono, ni si quiera había un triste email.
Pero sabía que había estado buscandome, pensando en mi. Porque los enamorados sabemos esas cosas aún si los demás nos dicen que estamos locos.
Entonces pensé: el amor no puede ser más verdadero que esto.
Saber que estas sin estar.
Quererte sin gritar, quererte sin tener que mostrar nada ante nadie.


"Desde lejos nuestro amor será leyenda..."

8 de juliol del 2010

Escapemos.

Había vestido a los niños y la nanny ya se los había llevado hacia el colegio. La música sonaba de fondo suavemente: "I be there for you... when you breathe I wanna be the air for you...", tarareba casi sin darme cuenta. Tenía el café encima de la mesa de la cocina pero había preferido tender la ropa antes. Desde el patio vi como el cartero llegaba y dejaba algo en mi buzón. Cuando acabé de tender fui aburrida hacía la cocina y salí a la entrada de casa con el café en la mano y aún con ropa de estar por casa.
Abrí el buzón entretenida tarareando aún la canción cuando entre las facturas ví un sobre y en el, reconocí casi al segundo su letra. La taza de café se estrelló contra el suelo rompiendose en mil pedazos de porcelana y llenandome todo el pantalón de café. Pero me sentía incapaz de moverme ni un centimetro, permanecía allí mirando el sobre como una idiota.
Entré en casa notando que mis manos temblaban. Me senté en el sofá justo encima del gato que salió corriendo con un maullido ensordecedor.
Lentamente fui abriendo el sobre, con extremo cuidado.

"Hoy he vuelto a pensar en tí, lo hago cada día al levantarme, abro la puerta de el bar que ahora es mio y la primera imagen que viene a mi cabeza eres tú. No logro comprenderlo, jamás has pisado este lugar, lo sé, sin embargo formas una gran parte de el.
He visto tus cuadros, casí cada semana voy a tu museo, pero por supuesto tu tampoco sabes nada de esto, porque vives en la otra punta de la ciudad y ya tienes 13 museos, así que este, que esta aquí al lado del lugar del que decidiste marchar, seguramente ni lo habrás pisado desde el día de la inaguración.
Recuerdo ese día, llevabas un precioso vestido negro, corto por encima de las rodillas, con escote provocador pero sutil y la espalda descubierta entre esa tela semitransparente, el pelo lo tenías recogido en alto y un collar con una flor de color purpura caia hasta la altura de tu externón, estabas preciosa.
Te pregunté porque habías abierto el museo justo ahí y tu solo me mirastes y sonreístes, esa sonrisa que me indicaba que yo ya sabía la respuesta y que evidentemente no iba a conseguir escucharla de tus labios.
Horas más tarde, despues de tu discurso, de felicitaciones y estrechones de mano conseguí alcanzarte unos segundos más y aún tengo bien presente lo único que me dijistes: escapemos.
Salímos corriendo de aquel lugar, fuímos al bar de Carl, música estridente, gente que jamás estaría en nuestras vidas (no fuera de ese lugar) y tu y yo. Te besé, pero me apartaste. Soy una mujer casada me dijistes con lagrimas en los ojos.
Lagrimas, no las he podido olvidar.
Ni a ti tampoco.
Sabes que siempre estaré contigo."


Me sentí desfallecer, él había vuelto a mi, o quizás jamás se había marchado.
Tuve sus palabras en mi cabeza durante el resto del día.

7 de juliol del 2010

Fire.

Date prisa en quemarme el alma que van quedando pocos trozos ya.
Rompeme en dos, clavame todas las espinas que quieras.
Hazme llorar, hazme decir tu nombre.
Buscame, abandoname.
Quiereme tan solo a ratos y odiame cada amanecer.
Arrancame las sonrisas que jamás me devolveras.
Dime adiós a cada segundo y vuelveme a conquistar entre tus brazos al caer la noche.
Matemos a la luna traidora que nos espía desde su balcón en el negro cielo.
No, no me acaricies más el corazón hoy, no quiero llegar a amarte más de lo que debería.


Volví a mentir.