15 de febrer del 2011

Sueños.

Los ojos de los niños cambiaban continuamente, pero ellos no se daban cuenta. Se oscurecian creando malvadas miradas que me acechaban, tanto como aquella mujer en la ventana, cuando quise darme cuenta sostenia un cuchillo en sus manos.
¿Que les pasa a esta gente? ¿Por que actuan así? Pero mis preguntas no tienen respuesta porque ni ellos son capaces de darse cuenta de lo diferentes que son cuando sus ojos se vuelven siniestros y negros.
Pero no todos eran así, había quien al mirarme sus ojos se tornaban rojizos y desprendian una fuerza increible, no conozco a nadie aqui pero todo me resulta familiar, como si en algún momento yo hubiera vivido con esta gente.






Nada es lo que parece Bryan.

2 de gener del 2011

Vuelve al camino... vuelve..

Se despertó perezosa debajo de aquel gran cerezo lleno de flores y tras echar un vistazo a su alrededor se dio cuenta de que su mochila había desaparecido.
Levantándose de un sobresalto comenzó a mirar por todos los lados, pero no conseguía avistar nada que le llamara la atención, solo campo y más campo vacío, sin ni si quiera una sola flor, y en medio de todo aquello, ella y aquel cerezo.

Aquella mochila la había comprado en una feria que viajaba por todo el mundo y que un día casualmente apareció en su ciudad. Allí los hombres eran muy altos y no miraban ese tipo de cosas, pero los niños como ella aún podían soñar con la magia y por eso los feriantes se dedicaban a hacer trucos y más trucos para estos. Entre los tenderetes la pequeña divisó una tiendecita de color turquesa donde había una señora apoyada sobre una gran barra de madera que ocupaba de lado a lado la entrada de la tienda. La niña temblorosa se acercó y sin poder pronunciar una palabra, aquella mujer empezó a hablar:
- Lo que andas buscando jovencita yo lo tengo justo aquí.
- Pero...señora... yo aún no he pedido nada. - Contestó la niña asustada, pensando que aquella mujer iba a quitarle las pocas monedas que su madre le había dado para los autos de choque.
- No, es cierto. No lo has pedido aún, pero en tu corazón lo veo facilmente. Tienes la fuerza de una guerrera pequeña y una guerrera no puede andar por el mundo sin un buen escudo.
- ¿Un escudo?¿Para mí?
- Sí, vendrán tempestades en tu vida, posiblemente batallas que tengas que librar tu sola, pero con el escudo que voy a darte, podrás vencerlo todo.
La pequeña tenía en su cabeza luchas inmensas contra dragones terroríficos que sacaban fuego por su boca, pero se sorprendió al ver como aquella señora le daba una pequeña mochila de color marrón, una libreta de flores y una pluma negra.
- Estos son tus escudos, con ellos debes luchar día a día.
- ¿Contra que podré luchar con estas cosas? Esto no vence a dragones, ni me deja luchar en mazmorras oscuras.
- No preciosa, claro que no. Pero si deja luchar contra la frialdad en la que estamos cayendo, frialdad en la que tan solo gente como tú podrá hacer que cuando alguien lea lo que tu has escrito sienta calidez en su corazón.
La niña muy confusa, sacó las monedas de su bolsillo, pero la señora sonrió y negó con la cabeza.
Cogió la mochila, la libreta de flores y la pluma negra y se marchó a casa.

Y así era como había encontrado aquel escudo que le iba a acompañar por el resto de sus días.

Fuera de este recuerdo, de nuevo en el campo, empezó a temblar y de sus ojos brotaron unas lágrimas tan espesas como el barro y sin embargo cristalinas.
- Lo he perdido, he perdido mis valores por no cuidarlos día a día.
- Eso no es cierto. - Dijo una voz muy tranquila y con leves notas agudas.
La niña empezó a mirar por todos los lados, pero no conseguía ver a nadie:
- ¿Quién anda ahí? - preguntó temerosa.
- Tú misma. - Contestó la voz.
- Eso es imposible...
- Tan imposible como haber perdido tu preciada libreta y tu pluma negra, así, sin más.
Las lágrimas seguían cayendo por la cara de la pequeña.
- Si tú eres yo, entonces debes saber que ha pasado con mis pequeños tesoros, pues tienes pinta de saber muchas cosas.
- Claro que lo sé, yo te lo diré. Te olvidaste de ellos y desaparecieron, así, sin más.
- Pero... había tenido muchas cosas que hacer y...
- Nadie va a juzgarte por ello, todo el mundo tiene cosas que hacer cada día de su vida, pero también todo el mundo decide que hacer a cada momento.
- ¿Crees que decidí no utilizar más la pluma sobre aquellas hojas de un suave dorado?
- Creo que algo hiciste mal, pues todo desapareció...
- Así, sin más. - Concluyo la niña con un tono de voz algo irritado. - ¿Cómo podré recuperarlo?
- Volviendo al camino pequeña, volviendo a tu camino.

_____________________________________________



"A veces no los entiendo, sobretodo cuando dicen algo difrente a lo que estan pensando"
Adam.

1 de desembre del 2010

Not there.

Golpeaba la puerta sin parar, gritaba y gritaba esperando respuesta.
Luego, silencio. Calma que rompía mi alma a cada intento, tranquilidad que me helaba la sangre en las venas. Dime algo, por favor dime algo.

Desde mi lado de la puerta inventaba historias en mi cabeza como que habías ido al baño y por eso no contestabas, o mira, quizás habías tenido que ir a comprar un momento y seguro que ibas a sorprenderme por la espalda cargado de bolsas con esa sonrisa característica tuya.

Pero no estabas, no sabía donde buscarte y mis recuerdos se habían ido apagando lentamente como la hoguera de una noche que poco a poco va acabando en ceniza. Los labios me temblaban al nombrarte, mis piernas flaqueaban al correr hacia ti. ¿Donde estás?









Momentos en la vida en los que saldrías corriendo bajo la lluvia solo por encontrar, eso.

3 de novembre del 2010

De rosas y espinas.


Se dedicaba cada tarde a coger una rosa de aquella pared. Y cada tarde se llenaba sus manos de sangre con cada una de las espinas de aquellas flores que simbolizaban el amor y el dolor.

- Tú, que tienes el control de todo esto, que has seguido cada movimiento desde la oscuridad, aún creyendo que no sabía que estabas ahí. Tú, maldito espía de mis latidos, te has reído de cada paso dado en este camino y has cantado al sol canciones de esperanza cuando sabíamos que ya no quedaban pasos que dar.

Aquellas palabras brotaban de sus labios día tras día frente aquel rosal que cubría la negra puerta forjada de hierro tan denso y pesado como su desesperación.
Un día de invierno, al llegar junto a la puerta, las hojas de las rosas empezaron a caer al suelo, levantando la vista se dió cuenta de que la puerta había cedido.
Podría entrar.
Podría conseguir lo que tanto había anhelado.





¿Lo quieres de verdad?

25 d’agost del 2010

Love the way you lie.

Había roto todo lo que tenía en la habitación y me sentí orgullosa de ello. Había tirado al suelo las fotografías y bailado encima de los cristales y ahora el suelo era una mezcla de recuerdos manchados de dolor y sangre. Y tu estabas entre ellos.
En el comedor la televisión sonaba estridente con un canal al azar decidido por mi borrachera al caer sobre el mando a distancia. Me fui de camino al lavabo a la ducha y me metí bajo ella con toda la ropa puesta, el agua que se iba hacia el desagüe arrastraba los restos de mis heridas y yo los miraba como quien ve sirenas bailando bajo la luna llena.
Me puse unas zapatillas sin calcetines, apagué el televisor y salí a la calle. Empecé a correr, primero sin rumbo, después hacia donde me llevasen mis pies y finalmente hacia lo que recordaba de ti.

Sin darme cuenta me encontré delante de tu casa, las luces estaban apagadas pero yo sabía que estabas allí. Así que comencé a tirar piedras contra las ventanas, rompiéndolas, entonces la casa se despertó y tu saliste al balcón.

- ¿Es esto lo que la vida quiere de nosotros? ¿Una historia escrita a trompicones donde nada más que somos marionetas de lo que llamamos destino? Algo que no podemos escoger y que nos hiere y nos cura a su antojo. Algo que tu dices no poder manejar pero que sin embargo te deja decidir cuando huyes de las sabanas de mi cama y atraviesas la puerta de mi habitación. Cosas que tienden a fluir más rápido que tu, pero nadie es más rápido a la hora de excusarse en el momento que crees que estas sintiendo demasiado por mi. Quiero verte llorar, quiero verte sufrir, quiero verte morir de amor por mi. Quiero saber que no estoy sola en esto y quiero que tengas el valor suficiente, maldita sea, que no seas un jodido cobarde cuando se trata de vivir.


Había roto todo lo que tenía en la habitación y me sentí orgullosa de ello. Había tirado al suelo las fotografías y bailado encima de los cristales y ahora el suelo era una mezcla de recuerdos manchados de dolor y sangre. Y tu...

17 d’agost del 2010

Otra nave a la que subir...

Siento la ausencia ultimamente, es lo que tienen los trabajos de verano. Sin embargo, os invito a un nuevo proyecto:  http://dejamepensar13.blogspot.com/


Un beso a todos!

4 d’agost del 2010

Nuestro amor será leyenda.

Día tras día nos suceden millones de situaciones.
Algunas más importantes, otras menos, algunas más impactantes, otras que parecen pasar desapercibidas.
Pero dentro de todo eso, se esconden esos momentos que nos acompañaran para siempre.

Puede que una pequeña sonrisa, una mirada o algo tan simple como un suspiro.

Eternos dentro de nosotros.
Para siempre.


______________________________________________________


Nadie llamó a mi puerta, ni al telefono, ni si quiera había un triste email.
Pero sabía que había estado buscandome, pensando en mi. Porque los enamorados sabemos esas cosas aún si los demás nos dicen que estamos locos.
Entonces pensé: el amor no puede ser más verdadero que esto.
Saber que estas sin estar.
Quererte sin gritar, quererte sin tener que mostrar nada ante nadie.


"Desde lejos nuestro amor será leyenda..."