17 d’agost del 2012

Cap. 18 La música que suena suave agita el alma.

Una de mis películas favoritas en un momento dado dice algo así:
"En el mundo hay dos clases de personas: los hombres y las mujeres." 
Es tan absurdo y tan cierto que adoro esa escena, es tan evidente que hace que sientas que el argumento es real.
Es tan evidente como cuando escuchas una canción y sabes en quien te hace pensar.
O como cuando escribo un texto y sé perfectamente a quien va dirigido, aunque luego lo niegue.


A día de hoy las palabras han consumido gran parte de mi vida, el como decir las cosas, a quien decirselas, cuando y sobretodo donde. Porque hay sitios en los que no se debe decir nada.
Así que el silencio se ha convertido en aquellos segundos en los que sin hablar he dicho tantísimas cosas que me aterroriza reconocerlo.
Y he tenido momentos de silencio en los que me he negado a mi misma cosas que mis manos, mis labios y aquella unidad intangible que llamamos alma habían dicho ya previamente. 
Y he tenido momentos de silencio contigo, en los que he visto tu cabello deslizarse lentamente y tus ojos cerrados acompañados de una respiración tan tranquila que moría a cada gesto que hacía porque no quería interrumpirla. 



Te regalo mi silencio...y con el todas mis palabras.

24 de juliol del 2012

Cap. 17. Qué debe ser compartido y qué no.

En algún momento de nuestra existencia alguien invento un estupido manual de instrucciones en el cual una de las advertencias de uso debía decir algo como: "cuidado con sentir demasiado las cosas, los sentimientos tienen factores nocivos y perjudiciales, pueden provocar efectos como: estar vivo, querer demasiado, doler demasiado, hacer sonreir demasiado y demasiados "demasiado", mantenganse al margen de sentir". 

Pero te vas a la cama y para dormir recreas escenas vividas y te preguntas que habría pasado si en vez de haber elegido A hubieras elegido B, y eso debe significar algo.

Te dejan, te abandonan, te mienten, te utilizan, te castigan, te torturan, te hacen creer algo que no existe y tu te encierras, te escondes, te das cuenta de que jamás sentiras algo así de nuevo, huyes. 
Pero te vas a la cama y vuelves a necesitar de esos pensamientos para poder conciliar el sueño.

¿Donde está la linea que dice que ya es suficiente? 
¿Si a un bebe de menos de un año se le ocurre aprender a decir frigorifico le reñiremos porque es demasiado para él?
¿Si una madre da la vida por su hijo diríamos que es demasiado?
¿Y si alguien quiere saltarse el manual de instrucciones?





¿Y si queremos estar vivos, querer demasiado, que nos duela demasiado, sonreir demadiado y todos los demasiados "demasiado"?
¿Y si alguien quiere sentir de nuevo?
¿Será capaz?

13 de juliol del 2012

Cap. 16 Flexible como... ¿una araña?

Este es un mensaje para esas personas que como yo no saben decir NO o NO QUIERO VERTE NUNCA MÁS.

Porque hay momentos que requieren una de esas dos cosas, una de esas dos tan sencillas frases que casi todo el mundo suele decir al menos bastantes veces en semana, mes, año o incluso día. Y aunque lo recuerdo y utilizo ese pensamiento para poder llegar a pronunciar la primera letra... sus ojos me miran y no soy capaz de decirle que NO QUIERO VERLE NUNCA MÁS.
¿Es esto la flexibilidad que dice la gente que se debe tener en la vida?
La flexibilidad que te hace aceptar cualquier cosa que te haga daño a cambio de no saber decir basta, no saber decir no vuelvas a hacerlo por favor, no saber decir esto no me lo merezco. ¿Flexibilidad?

Pensé en las arañas, en sus telas y en la vida que llevan.
Tienen un trabajo tremendo, todas esas vueltas, ese entramado y... ni si quiera pueden decidir que va a caer en sus redes. Ni si quiera puedes decir NO, no pueden negarse a que algo quede enganchado "por azar", simplemente lo aceptan y hacen lo que tienen que hacer: llevar la situación como tiene que llevarse.
Son flexibles.

Me encantaría que una araña le dijera a una mosca:
- Eh tu, salte ahora mismo de ahí, estoy esperando a una avispa.
Seguramente la mosca se quedaría descolocada, jamás habría escuchado hablar de una araña que dijese NO, una araña que supiera lo que quería y rechazase lo demás.
Seguramente la mosca no se movería, pensaría que es un error, que la araña está equivocada y que de un momento a otro hará lo que debe hacer una araña.

Pero la araña seguiría mirando a la mosca con cara de impaciencia y le diría:
- Márchate, NO QUIERO VERTE NUNCA MÁS.



Siempre alguien puede empezar... siempre hay alguna tela de araña que puede y debe ser distinta...

20 de maig del 2012

Cap. 12 Cupido también tiene vacaciones.

Hay flechas invisibles, estoy plenamente convencida.

Te atraviesan en cualquier instante, sin aviso, llegan y se hunden en un rincón de tu cuerpo, al azar, no importa lo profundo que se claven, el dolor es constante, único e irrepetible.

Si cierras casi completamente los ojos consigues verlas, cruzando el cielo, el espacio entre personas, a través de los arboles, los lagos y océanos, los niños que corren en el parque, los animales que miden sus pasos temiendo no ser sigilosos, y allí, en mitad de todo ese embrollo, están tus flechas, las que sabes que son para ti y que de un momento a otro llegarán.

Y es triste, totalmente lúgubre, quedarse allí quieta sabiendo que el golpe llegará de un momento a otro, sin poder hacer nada para impedirlo, siendo impotente y cómplice de un destino cruel y fastidioso.

¿Eres tú partícipe de todo esto?

Seguramente sí, todos lo somos.
Actuamos y jamás irá bien para el gusto de todos. Lanzarás la flecha seguramente sin saberlo.









Gritaría un no me dejes, pero sé que esa flecha, esa maldita flecha, es quien te está arrebatando de mi lado.

21 de març del 2012

Cap. 11. La cuesta arriba siempre nos hace retrasarnos.

La familia es uno de los puntos más importantes que deberíamos conservar el mayor tiempo que se pueda, debería ser un gran reto, quizás de esa manera al provocarnos lo tomariamos más en serio.

Sin embargo eso no lo sabemos hasta que hemos notado la perdida, hemos sufrido por ellos o simplemente los hemos echado de menos, pero vale más tarde que nunca. 

¿Qué apreciamos? ¿Qué somos capaces de conservar en los momentos más críticos?
En este caso fue algo muy simple, una foto. 

Todo debía ser niebla en su cabeza, las habitaciones giraban sin sentido y no encontraba una salida para el laberinto en el que sin pedirle permiso le habían lanzado de lleno, habían también ruidos, voces, miraba las caras y ya no lograba reconocerlas, ¿quienes eran? ¿por qué le miraban de aquel modo tan preocupante?
Y entre todas esas miradas, solo una, aquella mirada, la que le hizo detenerle y mirar directamente a los ojos de aquella persona, mirarle con ese aspecto de estar dejandose llevar y a la vez reivindicar la presencia.
Reivindicar el sigo aquí en este instante, yo y mi vida, mi vida y mis historias, mis historias y mis luchas, sigo aqui ahora. 
Sin saber como ni cuándo, entre maletas que salen disparadas por un viaje inoportuno de vuelta a casa, una cartera se guarda dentro de una bolsa, horas más tarde esa cartera vuelve a aparecer, con prisas, con nervios de creer haberla perdido en el trayecto.
En ella, una foto.
Si volviera a tener aquella mirada delante mio algún día, estoy segura de que sería capaz de decirte que no importara jamás lo perdido que estés, no importara jamás lo lejos que te encuentres, lo desesperado que te sientas o lo rápido que corra todo, tu presencia junto a la mía se hará eterna y eternamente permanecerá como en una fotografía dentro de la gran cartera que todos llevamos siempre...nuestro corazón.
A. Va por ti. 



28 de febrer del 2012

Cap. 10 Empezar.

No hay más verdades que las que sabe tu corazón, ni las que te dirán tus ojos cuando este no las vea.

No hay más llantos que los que sufrirá tu alma o tu conciencia cuando no la escuches.

NO hay más amor que el que se siente de verdad, cuando simplemente... lo sabes.







Cabalgaba a través de la noche, sumergida en la oscuridad inquietante, rápida, la lluvia que caía sobre ella apenas la rozaba, casi quedaba atrás ante tanta velocidad. Nada ni nadie podía alcanzarla en aquel momento y todo podía seguirla a cualquier parte, el mundo y ella habían jugado a ser una sola cosa y a la vez miles.

El pasado la miraba a lo lejos, agachaba la cabeza y suplicaba un retorno, el pasado, todas aquellas heridas, todas aquellas luchas ganadas y perdidas, todo el amor, todo el dolor, todo el rencor, el pasado, el origen de quien era y el engaño de lo que parecía ser, ahora todo eso quedaba simplemente atrás.
Se detuvo súbitamente, el caballo rechinó y levanto sus patas delanteras mostrándose así fuerte y bravo, pero ella no se inmutó, y allí quieta en mitad de aquel bosque profundo, cerró los ojos para encontrar el camino. Muchos dirían que estaba perdida, quizás jamás había estado tanto donde justo quería estar.
Los arboles empezaron a danzar con el viento, sonaban sus ramas agitándose y el murmurar de las sombras que se escondían entre ellos habría hecho que cualquiera se estremeciera, posiblemente ella también lo hizo en algún momento pero allí seguía con los ojos cerrados.



Entonces lo escuchó.

Dime que deseas... - decía la voz - ...dime que anhelas... y lo encontraré para ti...siempre que puedas pagar el precio...
Ella seguía callada y apretó los labios.
Dime que estás buscando mujer... dime tus deseos y los concederé...

Silencio.

La voz empezaba a impacientarse:
- Habla mujer... habla de una vez y di que quieres tener... - el tono era inquietante, era una y mil voces a la vez, como si fueran mil caminos dibujandose y borrándose constantemente.
Ella abrió los ojos y mantuvo la mirada fija en el lomo de su caballo.
- ¿Me desafías? ¿Tú? Eres simplemente codiciosa y buscas una oferta mejor... vamos humana miserable, dime que anhelas de una vez... - empezaron a oírse risas entre los arboles, como si hubieran criaturas que observaban divertidas aquel encuentro misterioso.
- Así que solo ofreces el silencio... bella esclava de tu rutina, ni si quiera tienes valor para pedir lo que buscas...



Ella sonrió y la voz se enfureció.
- ¿A que has venido mujer?

Sin apenas levantar la vista ella seguía sonriendo y fue entonces y solo entonces cuando dijo:
- He venido a demostrarme a mi misma que soy capaz de elegir un camino, solo me falta el empujón para decidir cuando empezarlo y para ello solo necesito una cosa.



La voz empezó a reír a carcajadas:

- Sabia que buscabas algo, casi logro sorprenderme, pero eres una humana más, ¿que necesitas?



Ella levantó la vista y solo vio luz:

- Me necesito a mi.


El bosque estalló en mil pedazos y al moverse, una cama, un armario y unas estanterías llenas de libros la esperaban.



Todo empieza cuando uno decide empezar

5 de febrer del 2012

Cap. 9 Todo lo que empieza en ventana, acaba en puerta.

Nunca había mirado por aquella ventana, llevaba años allí, muchísimo antes de que yo llegase y jamás había mirado por ella. Quizás porque no tenia esa curiosidad, quizás porque siempre tuve cosas delante de ella, no lo se. Pero la verdad que desde esa ventana la vida se veia mucho mejor allí fuera, no es que algo fuera distinto, no es que mi jardin con sus flores a medio nacer, mis perros saltando de un lado a otro y aquella vieja escalera colgada de la pared desde navidades fueran ahora magicas, no, para nada, pero todo tenía otro color.

Ahora solo me faltaba abrir la puerta, volver a bailar entre aquellos trozos de cesped cuidados por temporadas en las que creí que la jardinería era mi hobbie (que gran decepción), tenía que volver a sentir aquella música que te convence de que puede ser un día mejor, que puedes llegar más allá si lo deseas, solo bastaba con abrir aquella puerta...
- Es difícil si solo lo piensas desde este sofa. Deberías levantarte para poder hacerlo, pero, parece que no te atreves, ¿cierto? 
Cuantas veces había escuchado aquellas palabras y al mirar no había nadie, si no yo misma, yo y mis palabras rebotando en todas partes y impidiendome avanzar, volver de nuevo a sentir. 

Pero hoy no. 

El pomo de la puerta esta helado, pero me da igual, voy a tirar de el tan fuerte que jamás volvera a cerrarse.
Jamás.

Hoy ya no.